Los registros de mantenimiento de TRHON acumulados durante los últimos 30 años muestran que muchas fallas en aparejos eléctricos se repiten con síntomas reconocibles. Identificarlos permite orientar el diagnóstico, reducir el tiempo fuera de servicio y, sobre todo, evitar que una anomalía se transforme en un riesgo durante una maniobra de izaje.
Antes de intervenir un equipo, se debe retirar la carga de forma segura, desenergizarlo y aplicar el procedimiento de bloqueo y etiquetado correspondiente. Las comprobaciones eléctricas y los ajustes internos deben quedar a cargo de personal calificado y realizarse según el manual del fabricante.
1. El aparejo no responde a los mandos
Cuando el equipo no responde al accionar la elevación o la traslación, el origen suele estar en la alimentación eléctrica o en la cadena de seguridad. Las causas más frecuentes son:
- La parada de emergencia, o pulsador tipo hongo, está activada.
- Hay fusibles quemados o un disyuntor abierto en el tablero principal o en la línea de festón.
- Un contactor o un componente del circuito de mando presenta una falla.
- Un interruptor de límite de carrera está activado o trabado. En general, esto impide únicamente el movimiento asociado; si el equipo completo queda inoperativo, se debe revisar primero la alimentación y la cadena de seguridad.
El diagnóstico comienza verificando la tensión de entrada, el estado de la parada de emergencia, las protecciones eléctricas, los contactores y los límites de carrera.
2. Se escucha un zumbido, pero el gancho no se mueve
Un zumbido eléctrico sin movimiento puede indicar la falta de una fase en un equipo trifásico, una sobrecarga severa o un freno electromecánico que no libera. No se debe insistir con el mando, porque el motor puede sobrecalentarse y sufrir daños en el bobinado.
Con el equipo fuera de servicio, un técnico calificado debe comprobar las tres fases en los bornes del motor y revisar el circuito del freno. También corresponde verificar que el entrehierro se encuentre dentro del valor indicado por el fabricante y permita la apertura completa del freno.
3. La carga desciende después de detener la elevación
El descenso gradual de la carga es una falla crítica del freno de elevación. Puede deberse al desgaste de las pastillas o discos, a la presencia de aceite o grasa en las superficies de fricción, a una regulación incorrecta del entrehierro o a la pérdida de tensión de los resortes.
Ante este síntoma, el aparejo debe quedar fuera de servicio hasta corregir la causa. Según el resultado de la inspección, será necesario limpiar las superficies de fricción, regular el entrehierro de acuerdo con el manual o reemplazar los discos o pastillas que hayan superado el límite de desgaste permitido. Antes de volver a operar, se debe comprobar el freno sin carga y mediante el procedimiento de prueba definido para el equipo.
4. Desciende con normalidad, pero no eleva
Si el polipasto responde al descenso pero ignora la orden de izaje, la falla suele estar en el circuito de mando de elevación. Puede existir un problema en el pulsador, el cableado, la bobina o los contactos del contactor correspondiente.
Otra causa habitual es que el interruptor de límite superior haya quedado activado por suciedad, deformación, desajuste o rotura. La inspección debe abarcar tanto el fin de carrera mecánico como el circuito de mando, sin puentear ni anular el dispositivo de seguridad.
5. El motor se detiene a los pocos minutos
Cuando el motor funciona durante un período breve y luego se corta, normalmente actuó la protección térmica. Entre las causas posibles se encuentran una carga superior a la capacidad nominal, un ciclo de trabajo más exigente que el previsto, ventilación deficiente, desequilibrio de tensión, un freno que no libera por completo o el deterioro del aislamiento del bobinado.
Antes de rearmar el equipo, se debe verificar la carga izada, la frecuencia de maniobras y las condiciones de ventilación. Si el problema se repite, corresponde medir el consumo y el equilibrio entre fases, revisar el freno y evaluar el estado del motor.
6. La cadena se traba o da sacudidas al pasar por el bloque
En los aparejos eléctricos de cadena, las sacudidas suelen aparecer cuando los eslabones sufrieron deformación plástica, estiramiento o desgaste, o cuando la nuez de carga está desgastada y ya no coincide con la geometría de la cadena.
El equipo debe dejar de utilizarse hasta inspeccionar ambos componentes. No se debe enderezar una cadena dañada ni reemplazarla por otra de paso o diámetro similar: la cadena y la nuez deben ser compatibles con el modelo del aparejo y cumplir las especificaciones del fabricante.
Por qué conviene documentar estas fallas
Registrar los síntomas, las causas comprobadas y las acciones correctivas aporta tres beneficios concretos:
- Mejora la identificación de la causa raíz. La sintomatología ayuda a diferenciar una interrupción en la alimentación de una falla de fase, un límite activado o un freno trabado.
- Reduce los tiempos de inactividad. Un historial ordenado permite iniciar cada diagnóstico con verificaciones consistentes y evitar intervenciones por prueba y error.
- Conserva el conocimiento técnico. Los registros facilitan la capacitación, estandarizan los criterios de inspección y fortalecen la evidencia disponible ante auditorías del sistema de gestión.
Comprender las fallas habituales y analizarlas de forma sistemática permite evolucionar de un mantenimiento principalmente correctivo hacia un programa preventivo. Las rutinas de inspección, el seguimiento de reincidencias y la documentación de cada intervención son fundamentales para proteger a las personas, preservar los equipos y mantener el control de los procesos de izaje.
Camilo Graña